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Los 6 pasos para jubilarte de tu negocio

Quién no quisiera tener un negocio que pueda funcionar sin que el dueño tenga que estar — un negocio que funcione solito.

Aunque es el sueño de casi todos los empresarios que conozco, es una realidad para menos del 1% de los empresarios del mundo. En promedio, el 90% de los negocios del mundo son microempresas, y sólo el 1% son empresas de más de 200 empleados.

No te puedo convertir en un empresario jubilado con tan sólo leer este artículo, pero sí te puedo ayudar a que empieces a preparar el terreno para lograrlo. Aquí los 6 pasos.

1. ¿Qué buscas?

¿Qué es lo que quieres lograr con tu negocio en 5 años, en 10 años? Salirte de un negocio y dejarlo funcionando implica forzosamente que alguien más lleve las riendas — tus hijos, un director general, o un socio que se encargue de la operación.

Independientemente de quién se quede como cabeza del negocio, necesitas estar seguro de que sepa qué es lo que quieres que logre. Si no lo tienes escrito, y además no lo has comunicado con tu gente importante, no puedes ni debes salirte de tu negocio — la persona que tome tu lugar hará lo que ella crea, no lo que tú quieres.

2. ¿Cuánto vale tu tiempo?

Para poder jubilarte necesitas quitarte "chambitas" — cosas que hoy haces que no deberías estar haciendo tú. Calcula todo lo que el negocio te da al mes (sueldo, dividendos, gastos de la familia que le cargas al negocio): a esto le llamaremos tu "ingreso". Ahora calcula el tiempo que le dedicas al negocio al mes, incluyendo el tiempo en tu casa haciendo cosas del negocio: a esto le llamaremos "tiempo". Divide tu ingreso entre el tiempo.

Por ejemplo: generas 200,000 pesos y le dedicas 200 horas al mes — 200,000/200 = 1,000 pesos la hora. Eso es lo que vale tu tiempo. Por lo general, los dueños de un negocio pyme están entre 500 y 1,000 pesos por hora; mi intención con todos mis clientes es llevarlos a que su tiempo valga más de 2,500 pesos por hora.

Una asistente de 15,000 pesos mensuales equivale a unos 75 pesos la hora. Las chambitas que hoy haces las podría hacer alguien por menos de 100 pesos la hora, y sin embargo ahí estás tú haciéndolas porque crees que sale más barato.

Tu trabajo no es hacer chambitas, es hacer chambotas: cosas que generen más riqueza, crecimiento y ventas. Cosas estratégicas.

3. ¿Cómo haces que la gente haga lo que tiene que hacer?

Si no sabes delegar, no podrás hacer que tu gente te quite problemas, y tendrás que resolverlos todos tú mismo — así nunca podrás jubilarte. Delegar es todo un tema; para eso te recomiendo el libro que yo mismo escribí al respecto, "Delega Bien", que puedes comprar en Amazon.

4. ¿Cuánto vale tener gente más preparada?

Por lo general, las empresas pyme buscan gente que cueste poco en lugar de gente con experiencia y talento — y esto es un error garrafal. Una persona con más experiencia podría hacer el trabajo de 2 personas sin experiencia, e incluso innovar de una manera que ni a ti se te había ocurrido.

En una ocasión, un cliente contrató a una chica para cuentas por cobrar que había trabajado en un banco, y aceptó el sueldo ofrecido aunque en el banco ganaba 30% más. Un mes después, el negocio tenía más flujo de efectivo del que nunca había tenido — había implementado un sistema de cobranza que nunca se había logrado en el negocio, superando incluso al dueño, que era el mejor cobrador de la empresa.

A partir de ahí, mi cliente decidió buscar experiencia y talento en lugar de al candidato más barato — y el negocio cambió por completo.

5. ¿Cuántas recetas tienes implementadas?

Recetas = sistemas. La mayoría de mis clientes no quieren saber de sistemas, procesos o manuales — se imaginan una carpeta de ISO9000 que sólo sirve para adornar un librero. Por eso les llamo recetas: un instructivo de cómo se hace algo, igual que la receta de un pastel.

Ya tienes muchas recetas implementadas en tu negocio — cómo compras, cómo vendes, cómo entregas — pero un pequeño problema: ninguna está escrita en ningún lado. Si un empleado se va, la siguiente persona aprende "a golpe y porrazo", o la tienes que entrenar tú mismo — y cualquiera de las dos hace imposible que te puedas jubilar.

La receta más importante de todas es: cómo se atiende a los clientes y cómo se consiguen nuevos clientes. Mientras esas dos recetas no las tengas probadas y por escrito, es imposible que te jubiles sin poner en riesgo tu negocio.

6. ¿Tu equipo sabe hacer recetas propias para cuando tú no estés?

El último paso es que tu equipo sepa seguir las recetas al pie de la letra, y también sepa hacer nuevas. Un negocio rara vez se queda igual — el mundo cambia, las tendencias cambian, y la manera en que tus clientes compran también cambiará en algún momento. Por eso necesitas un equipo que tenga como cultura hacer recetas y seguirlas.

Jubilarte de tu negocio no es cosa menor. Hacer estas 6 actividades requiere tiempo, compromiso, trabajo, dinero y esfuerzo — pero el resultado es que puedas irte a vivir a la playa y monitorear tu negocio con juntas mensuales a distancia. Salirte del negocio y dejarlo a la suerte es la receta perfecta para que tu jubilación dure sólo 3 meses y termines regresando a un negocio casi en ruinas.

Soy un coach empresarial exitoso sólo cuando tú eres exitoso.

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